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| Imagen de la nevada caída en Pamplona en el duelo ante Osasuna |
En la temporada 1961/62, nuestro RCD Mallorca sufrió hasta la penúltima jornada para conseguir la permanencia en Primera División. Un objetivo que se cumplió gracias al agónico triunfo en Palma ante el Real Zaragoza (1-0) tras un curso en el que, por primera vez en la historia barralet, fuimos líderes en la tabla.
Para no repetir sobresaltos, la directiva contrató a tres jugadores de primer nivel: Pais (FC Barcelona), Achuri (Deportivo Alavés) y el Sampedro (Racing de Santander). Además, también llegaron los guardametas Asenjo (Burgos) y Cobo (Sevilla) para cubrir la baja de Ricardo Zamora y los jóvenes hermanos uruguayos Danny y Alberto Belgara. Grandes fichajes para complementar un plantel que aspiraba a todo y en el que continuaban, entre otros, Doro, Bolao, Oviedo y Forteza. Un auténtico equipazo.
El calendario deparó el primer estreno como locales en la máxima categoría. Cabe recordar, que en los anteriores ejercicios, los bermellones empezaron la competición en Heliópolis ante el Real Betis. Ahora, esperaba otro equipo andaluz: el Málaga. En un encuentro inolvidable en el que anotaron los tres principales refuerzos de campo, goleamos a los blanquiazules (5-0, Pais, Achuri y hat trick de Sampedro). Un marcador que nos situó, de nuevo, al frente de la clasificación.
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Pepillo celebra uno de sus tres goles al Atlético de Madrid en Palma |
El 9 de octubre, la entidad presidida por Llorenç Munar anunció la llegada de José García Castro, más conocido como 'Pepillo'. Un refuerzo mediático que aterrizó en la isla procedente del Real Madrid generando una gran expectación. Y no era para menos.
Formado en su Melilla natal, el delantero brilló en el Sevilla hasta llegar a Chamartín. Convocado en dos ocasiones por la selección nacional absoluta (no llegó a debutar) y nueves veces internacional B, el punta permaneció en la capital durante tres campañas si bien en la segunda, fue cedido en verano (invierno sudamericano) al River Plate argentino.
Después, regresó al conjunto madridista para ser suplente en dos finales consecutivas de la Copa de Europa: en 1960 ante el Eintracht de Frankfurt en Glasgow (triunfo blanco por un escandaloso 7-3) y en 1961 frente al Benfica en Berna (victoria lusa por 3-5). Debido a la falta de minutos (Di Stéfano era el delantero centro titular), Pepillo requirió su salida. Nuestra isla fue su destino, firmando un contrato por dos temporadas a cambio de un millón y medio de pesetas.
El debut del melillense tuvo lugar ante el Valencia el 14 de octubre de 1962 en un Luis Sitjar que registró un lleno absoluto en una tarde que acabó con decepción puesto que ni marcó Pepillo ni ganó el Mallorca (0-2 para los visitantes con tantos de Mestre y Waldo). No obstante, no hubo que esperar mucho para que el punta se estrenara con su nueva camiseta. Fue el 28 de octubre ante el Atlético de Madrid, en una goleada (4-0) en la que el ex madridista firmó un hat trick.
El 30 de diciembre de ese mismo año, el Real Madrid -campeón de las últimas dos Ligas- visitaba el antiguo Es Fortí, un estadio en el que los blancos siempre habían puntuado. En la 1960/61, el encuentro finalizó en tablas (1-1). Canario, uno de los futuros integrantes del 'Mallorca de las cinco Ces' que conseguiría el ascenso en 1969, fue el autor de la diana merengue. En el curso anterior, el 61/62, los visitantes se impusieron 0-2.
Durante la semana, la atención la acaparó Pepillo. Y es que según una clausula establecida en el contrato de su traspaso, el de Melilla no podía ser alineado ante su ex equipo. En los días previos al envite, la directiva bermellona intentó contactar con la madridista para aclarar la situación.
Las llamadas no encontraron respuesta provocando la ira de nuestro presidente, Llorenç Munar. Así, el máximo dirigente concedió permiso a José Luis Sasó, técnico bermellón, para disponer del delantero desde el inicio. Poco a nada importaba ya la opinión de Santiago Bernabéu. Eso sí, el episodio acabó con las buenas relaciones existentes entre ambas instituciones.
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| Jaume Arqué y mi abuelo Tomàs Jaume décadas después |
En la primera media hora de juego, los nuestros dejaron el envite virtualmente sentenciado con una renta de tres goles. Sampedro anotó el primero, en el minuto 8, al transformar una pena máxima. En el 24, Achuri (en la imagen de la derecha) se apuntó el segundo mientras que Pepillo hizo el tercero en el 32. Antes de llegar al descanso, Puskas -que dispuso de un penalti que atajó el meta Cobo- recortó distancias para un cuadro madrileño en el que estaba el galo Lucien Muller, un futuro entrenador que dos décadas después nos llevaría a Primera.
En la segunda mitad, los de Miguel Muñoz vieron escapar sus opciones con el cuarto gol local, obra de Pepillo a falta de un cuarto de hora para llegar al final. Un joven Amancio, fichado en verano procedente del Deportivo, justificó las ilusiones depositadas en sus seguidores firmando un 4-2 que parecía definitivo. Sin embargo, todavía faltaba la guinda: el quinto, marcado por Bergara. Toda una 'manita' ante un ya pentacampeón de Europa que se celebró por todo lo alto y que seguramente, adelantó la fiesta de Nochevieja prevista para el día siguiente en algún que otro hogar mallorquinista. Y es que ese año, las uvas no se atragantaron.
FICHA TÉCNICA:
RCD MALLORCA (5): Cobo, Arqué, Bolao, Doro, Forteza, Sampedro, Achuri, Bergara, Pepillo, Pais y Oviedo
REAL MADRID (2): Araquistaín, Isidro, Santamaría, Miera, Lucien Muller, Pachín, Amancio, Félix Ruiz, Yanko Davcick, Puskas y Gento
COLEGIADO: Pintado Viu (colegio catalán)
GOLES: 1-0 Sampedro (min. 8); 2-0 Achuri (min. 24); 3-0 Pepillo (min. 32); 3-1 Puskas (min. 41); 4-1 Pepillo (min. 74); 4-2 Amancio (min. 87); 5-2 Bergara (min. 89)
En la segunda vuelta, un Real Madrid ya matemáticamente campeón se tomó la revancha. En la penúltima jornada, los merengues -que cómo en la ida no pudieron contar con Di Stéfano- nos devolvieron la goleada con el mismo resultado cosechado en el Luis Sitjar (5-2) y de paso, nos empujaron a disputar una promoción ante el RCD Español que desembocó en nuestro primer descenso a Segunda División tras un partido de desempate que curiosamente, se disputó también en el Santiago Bernabéu. Pero eso, ya es otra historia.