En otro sentido, Rafa Márquez fue baja de última hora tras sufrir un tirón durante un calentamiento en el que los culés portaron unas camisetas que rezaban el mensaje 'Ànims Pelopo Gabri', en alusión a su compañero recientemente lesionado de larga duración.
Antes de llegar al descanso, Ballesteros cometió un claro penalti sobre Ronaldinho. Entonces, apareció Eto'o para demandar a su compañero que le dejara ejecutar el lanzamiento. Así, sin piedad y entre múltiples flashes, el camerunés anotó el primer tanto a su ex equipo. Obviamente, el africano no celebró la diana. Como tampoco festejó la tercera, anotada tan sólo un minuto más tarde aprovechando la pasividad de los centrales Lussenhoff y Muller antes de superar con un sombrero al cancerbero local. Incluso pudo llegar el cuarto pero Larsson perdonó.
Luego, con el pitido que indicaba el camino a los vestuarios, Eto'o regaló su camiseta al preparador físico de los anfitriones, Toni Servera. Todo ello, mientras el público expresaba su malestar por el pobre juego exhibido con una sonora pitada.
Tras el descanso, y ya sin Eto'o que fue sustituido por Iniesta en medio de una larga ovación, el inicialmente suplente Andrea Delibasic -fichado en el pasado mercado invernal procedente del Partizan de Belgrado- marcó el gol de honor. Curiosamente, ese tanto privó al Barça -que acabó el duelo con siete canteranos sobre el pasto- de alcanzar el liderato debido al golaverage con su rival, el Valencia. De hecho, los catalanes fueron primeros durante 38 minutos.
Para los curiosos comentar que aquella noche, el futuro mallorquinista Fernando Navarro debutó con el primer equipo culé. El lateral izquierdo, que reemplazó a Deco a falta de poco más de un cuarto para el final, se estrenó en la élite en un escenario en el que dos años antes había debutado en Liga su compañero Andrés Iniesta.
"En Mallorca aprendí a ser Eto'o y tengo que estarles agradecido siempre", explicó el bigoleador una vez acabado un choque en el que admitió que "me encontré muy extraño al principio". Por cierto, el encuentro fue arbitrado por Iturralde González, el colegiado del RCD Mallorca - FC Barcelona del curso 2002/03. En esta ocasión, el vasco no nos dejó con nueve a la media hora de juego.




