Ocho meses antes de ser agasajado en Son Moix con la Insignia de Oro y Brillantes del club por el entonces presidente, Mateu Alemany, durante los prolegómenos del encuentro de Liga entre RCD Mallorca y FC Barcelona, la Asociación de Veteranos presidida por el mítico Juan Forteza organizó en el Luis Sitjar un partido de homenaje a mi abuelo Tomàs Jaume (D.E.P). El rival escogido fue el Xerez. Y es que es meu padrí, romántico como pocos, no olvidaba que los andaluces fueron los primeros en visitar el por entonces llamado Es Fortí. En aquel histórico envite, disputado el 23 de septiembre de 1945 y correspondiente a la primera jornada del Campeonato Nacional de Segunda División, los bermellones -con Antoni Ramallets en la portería- lograron un cómodo triunfo gracias a un tres dianas logradas en apenas cuatro minutos. Sanz, en el 7, tuvo el honor de ser el primero en marcar en el nuevo recinto, sucesor de Bons Aires. Posteriormente, Montalvo y García Díaz completaron la goleada.
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| Mi abuelo realizando el saque de honor en presencia de Joan Forteza y Bolao |
Antes del pitido inicial, mi abuelo recibió numerosas placas sobre el pasto del estadio que tanto quiso. Junto a él, muchos ex jugadores que no se vistieron de corto como el citado anteriormente Forteza, Llucià Espases, Ángel Cobo, Julià Mir, Antonio Oviedo, Romero, Jaume Bauzà, Tolo Salom además del eterno masajista Jaume Pedrós o el inolvidable Miguel Garro, presidente de la primera penya en la historia de la entidad: la Graderío. Además, Tomàs (así le llamaba un servidor) hizo el saque de honor ante la presencia del capitán, Bolao.
En cuanto al equipo alineado por los nuestros, destacar la presencia de los guardametas Mallo y Reus, el hondureño Matamoros, el goleador serbio Milojevic además de Riado, Chea, Campoy, Pepe Nebot, Jaime Salas, Jordi Morey y Andreu Mir, entre otros. Por cierto, el choque acabó con una clara victoria local (6-2).
Al acabar el envite, los asistentes disfrutamos en los aledaños del estadio de una torrada que estuvo amenizada por la Orquestra Mallorqueta y que sirvió para que mi abuelo continuara recibiendo premios por su labor como los entregados por Miquel Barralet y Tolo Güell en representación de sus respectivas peñas.
Cabe recordar que mi abuelo Tomàs Jaume llegó al RCD Mallorca a mediados de los setenta después de ser presidente de La Salle. Entonces, la entidad ocupaba las portadas de todos los diarios por ser pioneros en encerrarse en los vestuarios debido a los impagos. Incluso se llegó a especular con la posibilidad de que accediera a la presidencia del Club a través de una gestora durante el período de unas hipotéticas elecciones. Todo cambió con la llegada de Miquel Contestí, quien formó un grupo para evitar la desaparición de la institución, por entonces en Tercera División. Gracias al capital aportado por estos verdaderos mallorquinistas -en el caso de mi abuelo hipotecando nuestra propia casa- el club emergió de las cenizas en el que sin duda, fue su periodo más difícil. Con Contestí llegó a ser vicepresidente, directivo y delegado para después, y durante más de dos décadas, ser el máximo responsable del mantenimiento del Luis Sitjar, la Ciutat Esportiva Antonio Asensio y Son Moix.
El 28 de febrero de 2008, la persona que me inculcó el mallorquinismo pasó a mejor vida con el recuerdo de la Copa levantada en Elche y el de los viajes continentales. El listado de ex futbolistas que pasaron por el velatorio y/o asistieron al funeral es innumerable si bien cabe destacar la actitud de su querido Mateu Alemany, que estuvo durante horas con mi abuela, Javier Olaizola o el que era el técnico, Gregorio Manzano.
En lo personal, el por entonces presidente Vicenç Grande estuvo muy cariñoso conmigo antes del emocionante minuto de silencio que Son Moix rindió a su memoria en el encuentro liguero ante el Betis (1-1) en una tarde en la que observe con orgullo, y gracias a las numerosas pancartas, cuanta gente valoraba a mi añorado abuelo.
Tampoco puedo olvidar el detalle de Mateu Alemany y Toni Tugores en la Gala del Centenari celebrada en febrero de 2016 en el Teatre Principal cuando se acordaron de su persona en sus respectivos discursos. Inolvidable y muy, muy emocionante. Reconozco que casi me saltaron las lágrimas.
A todos ellos, GRACIAS.
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| Mi abuelo junto a su estimado MATAMOROS |
En cuanto al equipo alineado por los nuestros, destacar la presencia de los guardametas Mallo y Reus, el hondureño Matamoros, el goleador serbio Milojevic además de Riado, Chea, Campoy, Pepe Nebot, Jaime Salas, Jordi Morey y Andreu Mir, entre otros. Por cierto, el choque acabó con una clara victoria local (6-2).
Al acabar el envite, los asistentes disfrutamos en los aledaños del estadio de una torrada que estuvo amenizada por la Orquestra Mallorqueta y que sirvió para que mi abuelo continuara recibiendo premios por su labor como los entregados por Miquel Barralet y Tolo Güell en representación de sus respectivas peñas.
Cabe recordar que mi abuelo Tomàs Jaume llegó al RCD Mallorca a mediados de los setenta después de ser presidente de La Salle. Entonces, la entidad ocupaba las portadas de todos los diarios por ser pioneros en encerrarse en los vestuarios debido a los impagos. Incluso se llegó a especular con la posibilidad de que accediera a la presidencia del Club a través de una gestora durante el período de unas hipotéticas elecciones. Todo cambió con la llegada de Miquel Contestí, quien formó un grupo para evitar la desaparición de la institución, por entonces en Tercera División. Gracias al capital aportado por estos verdaderos mallorquinistas -en el caso de mi abuelo hipotecando nuestra propia casa- el club emergió de las cenizas en el que sin duda, fue su periodo más difícil. Con Contestí llegó a ser vicepresidente, directivo y delegado para después, y durante más de dos décadas, ser el máximo responsable del mantenimiento del Luis Sitjar, la Ciutat Esportiva Antonio Asensio y Son Moix.
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| Mi abuelo agasajado por lo veteranos entre los que estaban MATAMOROS, LLUCIÀ ESPASSES, JOAN FORTEZA, JULIÀ MIR... |
El 28 de febrero de 2008, la persona que me inculcó el mallorquinismo pasó a mejor vida con el recuerdo de la Copa levantada en Elche y el de los viajes continentales. El listado de ex futbolistas que pasaron por el velatorio y/o asistieron al funeral es innumerable si bien cabe destacar la actitud de su querido Mateu Alemany, que estuvo durante horas con mi abuela, Javier Olaizola o el que era el técnico, Gregorio Manzano.
En lo personal, el por entonces presidente Vicenç Grande estuvo muy cariñoso conmigo antes del emocionante minuto de silencio que Son Moix rindió a su memoria en el encuentro liguero ante el Betis (1-1) en una tarde en la que observe con orgullo, y gracias a las numerosas pancartas, cuanta gente valoraba a mi añorado abuelo.
Tampoco puedo olvidar el detalle de Mateu Alemany y Toni Tugores en la Gala del Centenari celebrada en febrero de 2016 en el Teatre Principal cuando se acordaron de su persona en sus respectivos discursos. Inolvidable y muy, muy emocionante. Reconozco que casi me saltaron las lágrimas.
A todos ellos, GRACIAS.
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| La entrañable ORQUESTRA MALLORQUETA amenizó la velada |
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| El mítico MIQUEL BARRALET entregando un obsequio a mi abuelo |








