A la dolorosa eliminación en los cuartos de final de la Copa del Rey a cargo del Getafe le sucedió un empate a uno en El Madrigal ante el Villarreal en una tarde en la que ambos goles llegaron desde el punto de penalti: Rossi por el bando local y Basinas para los visitantes.
Una semana más tarde, los de Manzano volvieron firmar tablas. En esta ocasión, con la UD Almería en Palma. Luego, el calendario deparó la visita al Real Valladolid. Aquel fue el último choque que presenció en mi vida mi abuelo Tomàs Jaume. Lo hizo en casa, junto a su hija (mi madre) Marilén. Ambos presenciaron el envite en directo por televisión. Un servidor, mientras tanto, había tenido que viajar hasta tierras castellanas para cubrir el choque para Canal 4TV.
Mi abuelo llegó al club cuando estaba al borde de la desaparición desde la presidencia de La Salle. Hipotecó su patrimonio personal para salvar el club de sus amores junto a un grupo encabezado por Miquel Contestí. De hecho, antes de su llegada y tras el histórico encierro en los vestuarios, se especuló que fuera el presidente a través de una gestora.
'Es meu padrí' fue directivo, delegado y jefe del material del Luis Sitjar, donde también se encargaba de la instalación eléctrica, y posteriormente en Son Moix, donde pintó las líneas del primer choque, y en la Ciutat Esportiva Antonio Asensio.
En octubre de 2000, el presidente Mateu Alemany le entregó la Insignia de Oro y Brillantes del RCD Mallorca durante los prolegómenos del encuentro ante el FC Barcelona. Tres años más tarde, los veteranos del club hicieron lo propio en una comida de Navidad a la que no faltó Luis Aragonés. Ya por entonces, mi abuelo había visto (en vivo) a su 'Mallorqueta' ganar dos títulos oficiales (Copa y Supercopa) además de celebrar cinco ascensos de categoría (tres a Primera, uno a Segunda y otro a Segunda B) o de disfrutar de grandes noches europeas con su hija y su nieto en Birmingham, Ámsterdam o Mónaco. Por contra, había llorado por hasta cuatro finales perdidas (dos de Copa, una de Recopa y otra de Supercopa) y con los descensos, sobre todo el de 1988 en aquella promoción ante el Real Oviedo. Un servidor tenía 10 años y recuerda que estuvo una semana sin salir de casa.
Sobre el encuentro frente al Pucela, comentar que pudo haber ganado cualquiera. Los blanquivioletas, los más goleados de la categoría, tomó precauciones defensivas después del 7-0 encajado una semana antes en el Bernabéu. Con el partido abierto, una jugada extraña y embarullada terminó con un remate al fondo de la
red de Joseba Llorente, quien pasaba por allí y convirtió en gol un
remate previo de García Calvo al
poste y un intento en vano del canario Jonathan Sesma en la misma acción. Era el minuto 37.
Durante el segundo acto, los nuestros se volcaron en busca del empate. Las llegadas eran constantes pero Güiza no estaba fino. Los anfitriones, por su parte, se limitaban a perder tiempo. Tanto, que en un momento dado, los recogepelotas desaparecieron. Así, un servidor optó por desempeñar su labor cuando el balón se marchaba por detrás del arco pucelano, justo donde me encontraba ubicado junto a mi compañero cámara Àngel.
A falta de once minutos para llegar a los noventa, Álvaro Rubio cometió un claro penalti sobre Trejo que Ibagaza se encargó de transformar. Aquel fue el último tanto que celebró mi añorado abuelo. El destino quiso que fuera uno de sus jugadores favoritos el autor. Y es que durante su estancia en Palma, 'El Caño' siempre se mostró muy atento y amable con tanto con él como con mi madre, ya en la tienda del club. De hecho, y aunque hayan pasado los años, el argentino siempre muestra su cariño en mis publicaciones en las redes.
Señalar que en los instantes finales, el debutante Aguirre por el bando vallisoletano y Dani Güiza por el balear marraron sendas claras ocasiones. De esta manera, el RCD Mallorca, que ya llevaba tres meses sin ganar fuera de la isla, sumaba su undécimo empate liguero del curso tras 24 jornadas disputadas.
FICHA TÉCNICA:
REAL VALLADOLID (1): Asenjo, Pedro López (Aguirre, min. 83), Rafa, García Calvo (Manchev, min. 88), Marcos, Borja Fernández, Álvaro Rubio, Sisi (Baraja, min. 75), Capdevila, Víctor y Joseba Llorente
RCD MALLORCA (1): Moyà, Scaloni, Nunes, Ramis, Fernando Navarro, Pereyra (Basinas, min. 67), Varela (Trejo, min. 65), Jonás Gutiérrez (Borja Valero, min. 46), Ibagaza, Arango y Güiza
COLEGIADO: Paradas Romero (colegio andaluz)
GOLES: 1-0 Joseba Llorente (min. 37); 1-1 Ibagaza (min. 79)