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| Una captura de pantalla de los últimos instantes, con mi abuelo TOMÀS JAUME abrazando a FARINÓS... Atrás, gritando, aparece el cuarto árbitro |
Un objetivo primordial para la viabilidad de una institución que históricamente (casi) siempre ha tenido que lidiar con problemas de índole económico. Los años de bonanza no iban a ser eternos... Todo ello, "aderezado" con la retirada de Miquel Àngel Nadal a mediados de curso y cuando el vestuario más necesitaba de su experiencia aunque sólo fuera para impartir ánimos, la humillante eliminación en Copa ante el Lanzarote (4-1) y la brutal agresión de Javi Navarro a Arango.
A falta de siete jornadas para la conclusión del torneo de la regularidad, nuestro equipo estaba a 11 puntos de una salvación que marcaba el Levante. En aquellos momentos, la permanencia era una utopía puesto que nunca en la historia ningún equipo se había salvado de la quema estando a tanta distancia y con tan poco margen de error.
Tras ganar en Los Pajaritos al Numancia (2-1), el Espanyol cayó en Palma (3-2). Después, llegó un empate en El Sadar (1-1, golazo de Farinós desde el centro del campo) que debió ser victoria (gol fantasma de Okubo en el minuto 90). Paralelamente, los del Ciutat de Valencia no sumaban. La impaciencia se apoderó de la directiva granota, que pasó de dar por hecho el objetivo a destituir a su técnico, Bernd Schuster. Sin embargo, la situación no mejoró con el cambio. De hecho, empeoró con nuestros dos triunfos consecutivos ante el Athletic Club (4-3) y en la penúltima jornada en Riazor (0-3).
El domingo 29 de mayo de 2005, nuestro RCD Mallorca se jugó su destino a una sola carta en la última jornada. Como tres años antes frente al Real Valladolid, el decisivo encuentro se iba a jugar en un repleto Son Moix. Sin embargo, en esta ocasión no era necesaria la victoria. Sumando ya era suficiente.
Enfrente, un Real Betis que también requería de un empate para cumplir su sueño de clasificarse, por primera vez en su historia, para la Champions League. Obviamente, las especulaciones durante la semana fueron constantes sobre todo teniendo en cuenta el pasado del entrenador bético (Llorenç Serra Ferrer) y de su meta titular (Antoni Prats). Probablemente, nuestro rival para evitar el 'Infierno', olvidó que además de depender de nuestro tropiezo, ellos tenían imperativamente que ganar en El Madrigal.
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| Camiseta regalada y firmada por la plantilla 2004/05 a mi abuelo TOMÀS JAUME |
El panorama volvió a oscurecer en la segunda mitad tras ejecutar Assunçao con maestría un golpe franco ante el que nada pudo hacer Moyà. Era el minuto 53. Mientras, en Castellón, el Levante buscaba el empate a dos. Los nervios empezaron a aparecer en Son Moix entre unos seguidores que imploraban que los granotas no marcaran.
Los de Cúper, ajenos o no a las noticias que llegaban, adelantaron sus líneas en busca de la igualada. Al fin y al cabo, un gol nos daba la permanencia independientemente del resultado de nuestro perseguidor. Pudo conseguirlo diez minutos después Farinós, pero su disparo topó con el larguero. Poco después, las gradas se vinieron abajo con el tercer gol del Villarreal.
Y cuando el partido ya moría, y después de que el árbitro aplicara la ley no escrita de la compensación en un disparo de Cortés que desvió Rivas con las manos, una jugada por la banda izquierda fue rematada con la testa por Pereyra al fondo de la red. Era el 1-1, el tanto que confirmaba la salvación. Con el pitido final, y tras un cuarto gol del Villarreal, ambos onces celebraron el césped sus respectivas gestas.
FICHA TÉCNICA:







